lunes, abril 07, 2008

Mis 4 décadas.......



Ya cumplí 4 décadas. Los 39 años anteriores, pasaron de forma bastante bien y con emociones intensas. Mi experiencia incluye de todo (o casi todo) sé de batallas ganadas y luchas perdidas, de soledades y compañías, de permanencias y ausencias, de penas y alegrías. En fin….. a los 40 se sabe que en la vida no sólo existe el rosa (como se cree a los 15). 40 años le enseñan a una todos los tonos del gris.

En uno de mis primeros post dije que de niña soñaba con tener un circo, ser doctora o filósofa. Habría que conocer bien a mi familia o, convivir con ellos un fin de semana, para saber que lo del circo no lo tengo perdido del todo. Doctora y filósofa me siento un poco cada vez que alguien que quiero viene a mí con cara larga y se despide con una sonrisa.

En 40 años nunca aprendí a hacer planes. Imagino que después de 10 mudanzas, 3 maridos y sus respectivos divorcios y 10 empleos; lo que una aprende bien es que nada es para siempre. Me refiero a nada que no dependa de uno solo es para siempre. Para mí, lo único permanente e importante en la vida son las “querencias” que claro, incluyen a la familia. Se sabe o, por lo menos se sospecha, que el amor eterno es el que se trabaja día con día.

El espejo, la verdad, no ayuda mucho a festejar los 40 muy contentas que digamos. Pero si uno mira hacia adentro, la cosa se equilibra bastante bien. El cabello blanco viene asomando, pero a cambio; conocemos el significado de estas palabras: Paz y plenitud. Hay celulitis, pero nunca como a los 40 se tiene tanta seguridad en una, en lo que somos capaces de dar y merecemos recibir. Hay arrugas en el rostro, pero son invisibles si las comparamos con las satisfacciones que 39 años dejan tras de sí.

A los 40, también se aprende que el amor verdadero está hilvanado de corazón, cabeza y cultura, porque es sentimiento, razón y espiritualidad. Que no basta una cara y un cuerpo espectacular en un hombre, si no se tiene más que alpiste en el cerebro. Que la persona auténtica es aquella que mantiene coherencia entre la teoría y la práctica y no la que presume su auto último modelo para transitar 2 cuadras. Que el sentido del humor y la agudeza no es sólo contar chistes “colorados”.

Reconozco que a los 40: tengo más de lo que merezco. Un hogar y el cariño de los que viven conmigo. Una familia. Amigas incondicionales. Un empleo que me gusta y, desde hace poco, el amor de una pareja. Para que se entienda lo que digo, les dejo la carta que me regaló mi hijo el día que cumplí 40 (para los que no le entiendan, más abajo está la transcripción con los puntos y comas que le faltaron a mi hijo).








31-marzo-08
De: Manolo
Para: Mi mamá

Mamá:


Hoy como todos los días, deseo para tí que la vida te sea tan nueva como cuando eras niña y que se revele ante tus ojos un tiempo de paz, amor, prosperidad, fortuna e inmensa felicidad. Que seguro con tu madurez, mirada y actitud, sabrás recibir sólo porque te lo mereces. Al amanecer día a día sin quejarte, tomando lo que tienes y, con tu trabajo, multiplicándolo y transformándolo en un maravilloso mundo de posibilidades que nos ofreces, por el cual yo te estoy y estaré en esta vida siempre agradecido. Aunque hoy este agradecimiento se quede en esta hoja; en mi mente y corazón será por la eternidad, más que como una palabra, como un profundo sentimiento que espero, con ayuda de la vida, mis actos y esa fuerza incomprensible que es Dios, poderlo transformar en materia necesaria para disfrutar cada vez más y mejor esto: la vida.

Ahora sí, como año con año y con el mismo pretexto ¡Muchas felicidades! por tu cumpleaños, y más aún, por todo lo que eres y reflejas y haz hecho; dos humanos de pies a cabeza, por la aventura
emprendida de tu vida para criar y crear otras.


Otra vez ¡felicidades!, y con la libertad de que en esta hoja no hay fecha; te deseo el mejor día de tu vida en compañía de todos tus seres queridos y el poder de aprovecharnos con la simpleza del hoy, olvidándonos un poco del ayer y lo que ahí pasó, así como del mañana y lo que pasará. Tomando solo una pizca de prevención para el futuro y no llenando nuestros bolsillos del presente pretendiendo sacarlo después, olvidando que no nos pertenece, sino dejando que todo pase y se mueva tomando solo lo mejor, lo necesario.

En fin, te quiero mucho y te deseo lo mejor hoy y siempre. Muchas felicidades y que sigas cumpliendo muchos años más, o mejor aún; acumulando muchas más experiencias, vivencias, buenos sentimientos, buenas compañías y todo lo bello que aún le falta a la vida por entregarte en tu memoria, corazón, alma y espíritu.

PD. Te quiero mucho y ¡MUCHAS FELICIDADES!

Acá, también me hicieron un regalo.

¿Se puede pedir más?

Mucho se dice que a los 40, las mujeres vivimos una “segunda adolescencia”, esa etapa llena de inseguridades y búsquedas. ¡Pues bienvenida sea esa etapa nuevamente! si eso significa seguir creciendo y apostando por lo que se quiere. Por lo menos yo, mientras me llegan los 50.... seguiré soñando y anhelando.


PD. GRACIAS, gracias a todos los que, lejos o cerca, recordaron mi cumple 40.


jueves, marzo 27, 2008

A los 40......

Mis sí y mis no a los 40 (pero todavía no: los cumplo el lunes 31):

Sí:

A la familia. Al amor y la pasión. A la amistad. A las verdades sin vueltas. A los abrazos, los besos y las manos amigas. A las mentes abiertas. A la pareja. Respeto, admiración y sentimientos. Fuerza, esperanza y Fe.
A las caricias sutiles. Al silencio en ocasiones. La lluvia en una tarde soleada. Las vacaciones.
A los valles y las noches de ensueño. Soñar, imaginar. Que me pruebe la ropa que me gusta y me quede perfecta. Las sonrisas y las risas. Las miradas dulces y cómplices. Que me digan que me quieren. Entender al otro con sólo mirarlo y saber qué es lo que desea al menos una vez.

No:

A cocinar sin ganas. La indiferencia. Las caras largas. Hacer cola en el banco. Los malos entendidos. Que hablen en el cine justo detrás mío. Que los perros ladren o aúllen de noche. La injusticia, la mentira, la necedad y la falsedad. A la rutina impuesta. Al fin de los abrazos. La crueldad.

martes, marzo 04, 2008

Cuidado con las palabras.....

Conversando recientemente con mi hermana y con motivo de las diversas emociones que la invaden por los motivos conocidos, me he percatado de la importancia que tiene el valor de las palabras.

Cuando no se tiene nada bueno que decir es mejor callar, al igual que cuando sabes que las palabras que quieres decir pueden provocar dolor a quien las escucha. Algunas veces las palabras queman tanto por dentro que se escapan solas.

Cuando el silencio se transforma en palabras, se corre el peligro de haber roto algo bello para convertirlo en algo hostil, en algo doloroso, en una verdad de las que duelen. Asimismo, cuando las palabras se transforman en silencios que no se rompen, puedes estar diciendo más de lo que podrías haber dicho con todas las palabras que se te hubieran ocurrido.

Algunas veces leemos las palabras y otras leemos los silencios, lo sentimos, nos habla. Si nos hablan las miradas, los gestos, las caricias o los besos. Nos hablan también las situaciones en las que quizá se debió decir algo, o quizá algo se debió callar. Esas ocasiones en las que las palabras se debieron sustituir por besos o abrazos. Cuando habla el corazón, se habla de sentimientos, y esos se entienden tanto como los silencios.

Algunas veces deberíamos meditar antes de hablar, contar hasta diez y decidir si de verdad lo que se quiere decir va a llegar con el mismo significado a quien nos escucha, porque las mal interpretaciones pueden causar dolores y crear heridas incurables en el corazón, pueden crear ilusiones o desilusiones.

Las palabras son más poderosas de lo que imaginaba. Se dice que las palabras se las lleva el viento, pero hay ocasiones y palabras que se quedan clavadas en el interior para siempre. Por ejemplo, cuando tenía unos 11 años y en clase tocó el tema del aparato reproductivo y sus diferencias según el género, recuerdo que las palabras: escroto, vulva y pezón me parecieron palabras tan desagradables como desconocidas y muy fuera de lugar como para colocarlas precisamente en tan singulares sitios de la anatomía. A mis 39: siguen sin gustarme.

Con el paso de los años, palabras usadas en el ámbito laboral como “nuestros directivos” me siguen dejando mal sabor de boca, ¿nuestros directivos? No, realmente no me identifico ni entiendo su significado.


Me decía mi hermana que últimamente, las palabras “échale ganas” se han convertido en las más escuchadas y menos deseadas. (¿De dónde saca una las ganas? ¿Echárselas? a qué? a quién?).

No cabe duda, cuando una no sabe qué decir: lo mejor es no decir NADA.

lunes, febrero 18, 2008

Antes de morirme.....

Pal me incluyó para esta cadenita (gracias Pal, me gusta!), así que dejo acá las 9 cosas que me gustaría hacer antes de morirme. Seguramente irán cambiando conforme pase el tiempo, pero por ahora son estas:

1.- Deseo ver a mis nietos (pero dentro de algunos años eh?), y tener las ganas y la fuerza para malcriarlos lo suficiente para que me recuerden con una sonrisa.

2.- Continuar haciendo lo que más me gusta, siendo cada vez más madre de mis 2 hijos.

3.- Descubrir qué se siente no auto-limitarme o auto-sabotearme.... por lo menos una vez en la vida.

4.- Conservar mis afectos, lejos o cerca, pero conservarlos para, por ejemplo, charlar de lo que hacíamos cuando teníamos 20 años y seguirnos riendo con las mismas ganas que ahora, y claro, sembrar nuevos.

5.- Que me siga gustando tanto como ahora vivir conmigo.

6.- Aceptar lo bueno sin hacerme tantas preguntas.

7.- Dejar ir sin atormentarme tan inútilmente como ahora.

8.- No quedarme con las ganas de decir “Te quiero” a NADIE (para eso he comenzado desde ya eh?)


9.- Que la ciencia avance mucho y se invente YA, una píldora que elimine las arrugas, la celulitis y otras "linduras" y no tener que pasar por el quirófano.

martes, febrero 12, 2008

De mi reconstrucción.....

Había estado alejada de aquí porque no encontraba nada que me provocara escribir. Mi imaginación sigue como muerta, pero necesito contar acá (en privado) sobre lo ocurrido en las últimas semanas.

Últimamente hay cielo azul, limpio y sin nubes, cualquier día últimamente se insinúa para ser un día perfecto, todos los serían fácilmente de no ser, aún, por una ausencia. Por una promesa rota de estar conmigo, de cuidarme, como en los días que lo cuidé.

No hay forma alguna que pueda describir mi nostalgia de los primeros días de enero, cuando, por ejemplo -entre prisas- tuve que escoger de entre sus cosas alguna para mí. Elegí sus “masitas”, el último regalo que le dio Lili el día de su 3er cumpleaños. Hizo a un lado todos los demás regalos en cuanto las vio y enseguida; con su carita pintada de chocolate y su sonrisa plena me preguntó: “¿jugamos tía?”. Asentí y lo hicimos juntos ese día, yo sentada en su banquito para estar a su altura, y él, todo el tiempo junto a mí animándome la imaginación. Logró hacerme desatinar ante su impaciencia por conocer las letras y cuando comenzó a mezclar la pasta de color amarillo con el morado. Pero cuando me ordenó: “escríbenos juntos tía”, me volví de nuevo en la más dócil compañera de juegos.

Mi mayor regalo me lo dio él y lo conservaré en mi corazón para siempre. Fue la certeza que al menos uno en este mundo…. tenía fe ciega en mí (aún en mis errores).

Por extraño que parezca, mi ánimo mejoró con los días, con las semanas, porque sí, es un hecho: ya no está. Su cuerpo ya no está aquí; pero su espíritu nos acompañará por siempre.

Es insólita la manera en que la vida nos quita lo que amamos y, por otro lado, nos otorga oportunidades para sentirnos plenos y felices, aún a pesar de nuestras pérdidas. Mis hijos (lo mejor de mí) y yo, que teníamos a finales del 2007 la clara intención de comenzar el 2008 re-encontrándonos en el diván del psicólogo: nos hemos re-conocido en casa en estas últimas semanas. Las nostalgias, tristezas y soledades que cada uno hemos sentido, dieron paso también al reencuentro, a la aceptación del otro sin condiciones, sin exigencias. El amor que nos tenemos es más grande que cualquier diferencia pasada, presente o (así lo siento) futura. Los sentimientos nobles, los que salen del corazón, se impusieron a las rebeldías y a las quejas sin sentido. Mi casa volvió a ser el oasis a donde deseo llegar después de un día difícil.

Por otro lado, siempre ayuda tener cerca nuestros afectos en momentos difíciles. Los tengo más cerca que nunca y ellos a mi. Lo sé y lo saben. Aprovecho para decirles a todos los que, lejos o cerca, me brindaron una palabra, un gesto o un abrazo con cariño: GRACIAS, muchas gracias por todo.

Y por último, pero no menos importante -yo- que me considero una mujer dura, difícil, complicada la mayoría de las veces y simple y sencilla otras, caí re-don-di-ta ante un cariño enorme, diferente y especial.

Lo conocí, bueno, digamos que apareció en mi universo, un día de esos ociosos en que entré a su casa virtual. Después de leerle, le tachaba de todo: misógino, descarado, cínico e irreverente algunas veces. Otras, me parecía sensible, amable, educado y un sin fin de calificativos más. Como en ciclos, solito se dedicaba a criticar sus relaciones, su vida y todo lo que le rodeaba. Por el contrario, otras veces hablaba de manera positiva de sí mismo, de sus amigos, de sus satisfacciones y deleites y también de sus aspiraciones y de lo que ocurría a su alrededor.

En pocos meses se convirtió en alguien importante, siempre presente aún en la distancia, y lo que empezó en amistad, a base de detalles, terminó convirtiéndose en mucho, mucho más.


No quise que viera de cerca mis peores días, pero él estaba cerca, ofreciéndome desinteresadamente su apoyo incondicional. Desde lejos, me prestó orejas más de una vez en mis angustias y me consoló siempre.

Es extraño, encontré apoyo a deshoras de la noche donde menos me lo fui a sospechar; lo gracioso: nadie le creyó a esto: ni él, ni yo. Por mi parte, mi limitada capacidad para aceptar que también tengo un lado bueno y sensible no me lo permitía, como tampoco me lo permitía la barrera de la edad.

Poco a poco se fue metiendo en mi corazón y no pude (o no quise) evitarlo. Nos encontramos un día él y yo solos y debo decir a su favor que comprobé de cerca lo que ya sospechaba de lejos.

Constantemente me expresa sus sentimientos y lo que provoco en él y con sus detalles me invita, de manera sutil, a expresar los míos. Pero más importante: me lo demuestra en infinidad de hechos onmipresentes. Es amante tierno, paciente y apasionado a la vez, sensible, pródigo e imaginativo. Me recorre por dentro y por fuera de manera exacta. Me deja darme completita, con mis ángeles y mis demonios y no me juzga. Por eso y mucho más: Lo Amo.

A mi no me habían tocado así, tan directos, tan jóvenes. Eso lo dejaba para otras, para las que tienen cosas importantes que interesan al sexo opuesto. ¿pero yo?. Todavía a veces, en mis malos ratos, me sorprendo preguntándome: ¿habrá alguien que tenga la más puta idea de quién soy realmente...? y luego, cuando regreso al instante donde él me abraza y me besa; sé que por lo menos él, él sí. Y entonces.... todo vuelve a estar bien.

jueves, enero 03, 2008

Estamos rotos......


En los últimos días del 2007, la vida, o mejor dicho; la muerte, cambió a mi familia.

Hace algún tiempo conté aquí y acá de mi hermana, de sus cambios, un poco de su vida y la de mis sobrinas. También conté acerca de nuestros distanciamientos y rencuentros. Es más, nada menos en el último post del 2007, hablé acerca de lo especial que serían estas navidades en compañía de TODA MI FAMILIA.

Lo que nunca conté, por ejemplo, es que al nieto de mi hermana (mi sobrino-nieto) por diversas circunstancias que ahora no vienen al caso, lo bautizaron con el nombre de Angel.

El, Angel, nació el 23 de noviembre del 2004. Como todos los bebés, llegó con algunas bendiciones bajo el brazo. Unió a la familia de un modo insospechado y con su llegada mi hermana (su "Tita") sacó lo mejor de sí. Su mamá, mi sobrina, que lo parió a los 18 años, de golpe y porrazo se convirtió en una mujer responsable y amorosa para él.

Hace poco más de un mes, y con motivo de su cumpleaños número 3, mi hermana, mi sobrina y Angel practicaban a romper la piñata en casa, él cantaba la letanía y, para el momento justo en que se rompiera la piñata; se tiraba al piso emocionado y juntaba dulces y juguetes a manos llenas. Tal como lo practicó, el día de su fiesta, al romper la piñata; se lanzó al piso y se quedó con casi todo el contenido bajo su cuerpecito. Hubo que explicarle que debía compartir con los demás niños los dulces y juguetes, cosa que además, hizo de buena gana.

Mucho se dice que los niños de ahora ya no son como los de antes: es cierto. Angel, desde que comenzó a hablar, expresaba con claridad lo que sentía. No le gustaban las discusiones ni cuando alguien levantaba la voz, cuando percibía que había alguna molestia, se paraba en medio de la habitación y decía: ¿Qué pasa? ¿qué pasa?.... no se enojen; no me gusta.

Mi madre, su bisabuela, que lo cuidó de cerca los primeros meses de su vida, era su “Tita Yoya”, y el día 21 de diciembre que mi mamá estuvo de visita por la mañana en su casa, al marcharse, Angel se le abrazó y le dijo: "Tita Yoya: Te quiero mucho, mucho, mucho", y la llenó de besos.

Mi hija, cuando Angel tenía pocos días de nacido, se ofreció de manera sorpresiva para ser su madrina de bautizo. Digo sorpresiva, porque mi sobrina y mi hija hacía tiempo que se habían distanciado por diversas circunstancias. Mi hija, con el paso de los meses, se convirtió en su “Mayina” y ella, en sus días de descanso, lo llevaba al zoológico y sabía que su animal favorito era la “jiyafa” y que no le gustaba ver de cerca a los hipopótamos. Angel, sin saberlo, se convirtió en el puente que unió de nuevo a mi hija y mi sobrina. Después de bautizarlo cuando él tenía 10 meses, se llamaban cariñosamente: “comitas”.

Pues bien; Angel murió el 23 de diciembre pasado de manera sorpresiva. Se le llevó al hospital el día 21 en la noche sin más síntomas que un decaimiento inusual en él y desde el momento de su entrada al hospital las cosas se fueron presentando de mal a peor.

Dijeron los médicos que la causa fue un choque séptico causado por un estreptococo invasor del Grupo A, el cual fue consumiendo en cuestión de horas cada uno de sus órganos. Primero la sangre, los pulmones, uno de sus riñones, luego los dos, al último el hígado. “Hicimos todo lo que pudimos”, dijeron. Yo estaba ahí con mi sobrina (su mamá) al momento de la noticia, sólo ella y yo.

De más está decir el estado general de mi familia, las diferentes reacciones que su deceso ha provocado en cada uno de nosotros.

El Dios en quien yo creo, confío en que nos dará la fuerza para sobrellevar el dolor que, por ahora, inunda a mi familia.

Además de la muerte de mi padre cuando mi hermana y yo teníamos 1 año (y que no recuerdo), en mi familia desconocíamos que el dolor que causa una pérdida pudiera ser tan fuerte, tan devastador ni tan ilimitado. La naturaleza nos trata de decir que se van los mayores primero y aún así nunca nadie se prepara para lo único que tenemos seguro todos desde que nacemos: la muerte.

Todos estamos rotos pero, a mi sobrina y mi hermana se les rompió además el futuro. Todos nos dicen que con el tiempo este dolor se transformará y aprenderemos a vivir con él; quiero y necesito creerlo. Mientras tanto…. y con lo básica que soy, yo por ayuda entiendo lo primario: ESTAR.

El día en que se ofició la Misa para Angel, el Padre le dijo esto a mi sobrina:
“Un pedacito tuyo está ya en el cielo... y ahora él... así de pequeñito como se fue... te cuidará a ti”.

PD. Angelito: Plis: cuídanos a todos!…

viernes, diciembre 21, 2007

Mis novedades y deseos....


Luego de muuuuuchos días de mi última publicación y con borradores a medio escribir que no he podido terminar, he decidido ponerme en rebeldía ante la falta de tiempo de los últimos días y poner acá algo de las últimas novedades y algo de lo que me ocupa.

Por lo que se refiere a mi expareja-mejoramigo-pareja-expareja, las cosas por fin se solucionaron (que él no coincida por ahora, no quiere decir que no se solucionaran, ¿verdad?). Hablamos mucho, creo que logré hacerme entender y muy a pesar de los ojitos de “dame un taco” que puso, logramos ponernos de acuerdo y no pierdo la esperanza de recuperar al amigo, aunque por ahora, el tiempo hará lo que falta.

Y bueno, este año ha dejado muchas cosas, algunas no tan buenas como otras, pero si es que hay una fecha para hacer recuentos, para mi ésta es diciembre:

Mi hijo, quien siempre había sido dócil y extrovertido; ha cambiado.

A los 19, tiene muchas más preguntas que respuestas y está expuesto a una serie de situaciones que no entiende ni logra controlar. Por un lado, su cuerpo le “grita”, y por otro, su mente está confundida porque no sabe cómo manejar lo que le pasa a su cuerpo. La familia (especialmente su “querida mami”) está igual de aterrada ante esos cambios y no es precisamente el sostén que debería ser. Temas como Dios, equilibrio, el sistema educativo, la sociedad y, sí, la paz mundial, han tomado otra dimensión en su cabeza. En los últimos meses es otro, otro del que conocía, y por más intentos que hago por conocer al de ahora, está claro que no basta con buena voluntad. Nos amamos igual que siempre, eso también está claro, y eso ayuda a, si no a coincidir, sí a una buena disposición de re-conocernos.

Mi hija, por su parte, también ha cambiado. Está madurando mucho más rápido de lo que yo lo hice a su edad, tiene metas claras y hace todo por conseguirlas, con todo: se declara feliz. Siempre fue amiga de su hermano y ahora no sabe cómo ser hermana. Lo que sí sabe cómo hacer: es ser la mejor hija. La amo y la admiro.

Por mi parte, nunca como este año me ha gustado y he querido ser mamá, será que mientras ellos van creciendo, me parece como si se me acabara mi tiempo con ellos para expresarles todo lo quisiera. En otras épocas fui amiga, hermana y hasta cómplice de ellos. Pero ya se sabe que una piensa de un modo y los hijos de otro. He intentado no cometer los mismos errores del pasado y eso (en mi caso) lleva una carga de responsabilidad que, a ratos, siento que me rebasa.

Hemos decidido, en familia, reiniciar una terapia. Mi regalo más grande sería que ésta rindiera buenos frutos. Me gusta pensar en esto, no como un tropiezo, sino como una oportunidad más para conocernos mejor y dar en ello lo mejor de mí. Amor y voluntad los tenemos y ayudarán a que esto llegue a buen fin. Lo presiento.

Esta navidad será especial, porque, después de algunos años de no hacerlo, cenaré con toda mi familia (mamá, hermanos, hijos, sobrinos) sentados en la misma mesa. Desde ahora ando de compras para que ese día no falte nada, aunque, por mi lado, teniéndolos juntos; sé que nada me faltará. Son mi raíz, mi roca; lo saben.

Mis amigos, los de siempre, los de casa, los que me conocen realmente; siguen estando ahí, para responderme y apoyarme cada vez que los necesito. Sepan que termina otro año y yo, otra vez, no me siento sola en gran parte gracias a ustedes. Los amo y, ya lo saben ¿verdad?, saben que también pueden contar conmigo, para las buenas y sobre todo, para las malas.

Este año además, gané otro amigo a la lista y, saben? hacía algún tiempo que no se sumaba nadie. Tú sabes quién eres y sólo quiero que sepas que, de verdad, mi vida se enriqueció con tu contacto y tus detalles. Gracias. Te quiero mucho. Acá te espero.

Para los que visitan este blog y han querido dejar algún comentario, por breve que haya sido, y también para los que visitan sin dejar huella, GRACIAS. Ustedes y mi terquedad hacen que, lo que empezó como un ejercicio temporal, quiera seguir creciendo.

A mis compañeros de trabajo les digo que se vayan preparando, porque pienso seguir trabajando con ustedes todo el tiempo que me lo permitan. Aprovecho también para darles las gracias por dejarme sentir productiva y por dejarme ver que el trabajo que hacemos bien en lo individual, invariablemente, contribuye a que el trabajo en equipo sea mejor. Gracias y disfruten sus vacaciones y a sus familias.

Para el 2009, quiero seguir teniendo todo lo que una vez perdí: fe ciega, voluntad de cambiar, salud mental, familia, capacidad de restauración, salud, amistad, mis teorías más fundamentales, la certeza de que me quieren tal como soy.

Así que... "Lo mejor para todos, dondequiera que se encuentren, deseo para ustedes sólo esto: una vida feliz".

viernes, noviembre 16, 2007

Confusión.....

Últimamente salgo con alguien. Me dejé convencer por los motivos que muchas mujeres lo hacemos, entre otras cosas, porque a él puedo (mejor dicho: podía...) contarle cualquier cosa, hablarle de mi trabajo, de mi hogar, de mis problemas y hasta de cosas de mujeres sin sentir que lo hago con alguien que no me comprende e incluso me apoya cuando lo necesito y me orienta cuando se me pierde el quid de las cosas.

El también habla sobre sus cosas, sobre lo que quiere, sobre lo que le ha ocurrido antes o lo que le ocurre al día. Por otra parte, siempre está diciéndome que me quiere, eso me turba, tal vez porque me compromete más allá de lo que yo deseo comprometerme con nadie por ahora. Lo quiero, sí, y él lo sabe, pero tanta repetición me turba y no lo puedo evitar.

Yo le quiero, de verdad que lo quiero, como se quiere a un amigo. Hace muchos años la suerte (o la vida) quiso juntarnos por algún tiempo y luego cada quien eligió diferentes rumbos. Años después, la misma suerte nos volvió a juntar y desde esa segunda aparición hemos compartido sólo el cariño de la amistad (bueno.... hasta hace poco).

A veces, cuando lo beso, puedo sentir que me desea. Es capaz de decirme que me quiere más veces de las que puedo escucharlo y yo solo le correspondo con una sonrisa. Me llama a diario más de una vez, conversamos de todo, de lo que nos ha sucedido, de todo y de nada y se despide siempre con un “te quiero”.

En otra época le dije que lo amaba. Nunca más lo he hecho. No deseo lastimarle, pero así son las cosas. Mis razones son irrelevantes, es sólo que así sucede y listo.

Él se ha venido metiendo poco a poco en mis cosas, y no puedo (o no quiero) que así suceda. Aquí es cuando la independencia me traiciona. Desconozco si eso le afecta a él, hasta ahora, si así fuera él no lo demuestra.

Me pasa que no sé cómo enfrentarlo.... ¿me estoy portando mal? ¿somos amos de lo que sentimos o de lo que dejamos de sentir? ¿debe alguien sentirse culpable por no amar a otro? ¿por tomar nuestro camino y seguir?....

lunes, noviembre 12, 2007

¿Hacia dónde vamos?


Cuando yo era pequeña, me intentaron inculcar el respeto por los demás y el respeto por la Naturaleza. Las palabras Desarrollo Sustentable estaban en boca de todos y decían que las cosas iban a cambiar porque el capitalismo no promovía sino un desequilibrio en todos los niveles, tanto social como ambiental, y que las cosas no podrían seguir indefinidamente así. Tenían razón; las cosas no pueden seguir así.

La Naturaleza se está cobrando lo que le hemos hecho. Gobiernos de todo el mundo tienen y usan la mejor tecnología para crear armas que nuestros abuelos ni siquiera imaginaron, los derrames de petróleo en algún punto del planeta son cosa de todos los días, la minería a cielo abierto, las centrales nucleares. Nosotros mismos, los de a pie, usamos el automóvil, el refrigerador, el aire acondicionado, el spray para deshacernos de los molestos mosquitos o para retocar el peinado de manera indiscriminada...... ¿Hacia dónde vamos?

La situación en el estado de Tabasco en México es sumamente grave, más del 80% de estado inundado, 10 municipios del estado de Chiapas también arrojan a casi la totalidad de sus pobladores como damnificados. Situado en la zona del golfo de México, Tabasco está literalmente bajo las aguas. El personal de protección civil, la cruz roja y sobre todo el ejército mexicano, no dan abasto para sacar de sus casas a todos los habitantes de la mayoría de las poblaciones del estado. Los daños a carreteras, la industria y el comercio todavía no se calculan. Pero lo peor, lo peor de todo, es que los que tenían poco; hoy no tienen nada, y en algunos casos, todavía buscan los cuerpos de sus seres queridos para darles cristiana sepultura.

Hablo de esto porque es lo que tengo cerca, pero, sé que lejos y no tan lejos las cosas no andan muy diferentes en el planeta que todos habitamos. Baste decir de los incendios que hace apenas pocos días consumieron hectáreas y hectáreas en California y su frontera con México.

Cuando yo era pequeña, creía que podría cambiar el mundo, y aún lo creo. Pero no tengo aún claro el cómo hacerlo. Lo único que sé es que no basta el esfuerzo de uno solo; es indispensable la ayuda de todos.

El cómo cambiar el mundo que me rodea a corto plazo sí que sé como hacerlo y lo intento cada día, a veces con pequeños detalles como cerrar el grifo cuando me lavo los dientes, dejando el auto guardado si voy cerca, apagando la luz que no se usa.

¿Me ayudan?....... nuestros hijos y nietos nos lo agradecerán…

martes, octubre 16, 2007

Cumpleaños y Aniversario XXII....



Hoy hace 22 años que me estrené de mamá y, ¿quién lo iba a decir?, ha sido el cargo que más me gusta desempeñar.

Hace 22 años precisamente en esta fecha: era miércoles. La verdad, yo esperaba que cuando llegara el momento del parto sería algo parecido a lo que se ve en la t.v., con dolores que la doblan a una por la mitad y con gritos para pedir ayuda al primero(a) que se aparezca. Pero no, no hubo ni gritos, ni dolor.

Llegué al hospital por mi propio pie a las 7:00 a.m. y ella nació a las 9:40 a.m., así que mi trabajo de parto fue bastante corto, con mis 17 añitos, recuerdo que cuando me pasaron a mi habitación después que pasó el efecto de la anestesia, la enfermera de turno no podía creer que yo era la que mejor se había portado en la sala de partos y aún en el quirófano, nunca me quejé ni hice alharaca en espera de guardar fuerzas para cuando los dolores llegaran a ser realmente insoportables sin imaginar que mi hija nacería antes de ese momento.

Nunca olvidaré la carita de mi hija con sus ojos bien abiertos para comerse al mundo, su eterna sonrisa y la cantidad de pelo que tenía.

Hemos compartido muchas cosas en estos 22 años y el amor que le tuve desde aquél momento no ha variado en lo más mínimo. Sabe bien que cada vez que me necesite estaré cerca para ella y que gran parte de mis mejores momentos y satisfacciones no hubieran sido posibles sin su existencia.

Hoy comeremos pastel juntas, ella celebra 22 años de vida y para mí: es mi aniversario XXII de mamá.

Te amo hija, te amo mucho.